De los Finales Definitivos y otras Pendejadas

Probablemente lo que me duele no es el fin en sí mismo, sino la certeza de que esta vez es definitivo. A lo largo de dos años logramos formar un grupo que más o menos se entendía, no porque llegáramos a puntos en común (Oh, yo sé bien que en “Écheme el cuento” podía pasar cualquier cosa menos ponernos de acuerdo), sino porque llegamos al punto de que nos decíamos y recibíamos cualquier comentario sin nada de mala leche, y creo que eso es invaluable.