Juanchaco, mi viaje a uno de los paraísos del Pacífico colombiano

juanchaco @marielaibarraescritora

Después de tres horas en la carretera, saliendo desde el Parque de las Banderas en Cali, me llegan los primeros ecos del Pacífico poderoso. Cuando atravesamos Buenaventura el eco se transforma pronto en un rugido, y el dios imponente se alza ante mis ojos, gobernando el horizonte. Fascinada con este paisaje, solo puedo preguntarme cómo será Juanchaco, mi destino final.

Las gotas de una llovizna sempiterna me reciben al bajar del bus. Sin embargo esta lluvia es extraña. No moja. Apenas simula caer sobre el pelo y el rostro.

Desde el muelle abordamos una lancha que, después de 45 minutos, y un arremolinado cruce por el paso del tigre, nos lleva a nuestro último destino, Juanchaco.

¿Cómo es Juanchaco?

No esperen una playa de arena blanca con un mar azul infinito. La arena de esta parte del pacífico es negra, con un mar color ámbar que más parece sacado de una postal del amazonas.

A diferencia del Caribe, las playas del Pacifico se caracterizan por ser oscuras, selváticas, pantanosas. El agua por lo general es gris, producto del clima lluvioso, que se ha eternizado en la región.

Un ejército de perritos playeros nos salieron al encuentro, dispuestos a llenarnos de ese amor de marinero que llega y se va con cada nueva oleada de turistas. Mónica López, Nuestra guía, nos hace una introducción al sitio mientras caminamos rumbo al hostal, Coral Resort.

En el caserío hay pocas construcciones de cemento. Casi todas las viviendas en el lugar son en madera, pintadas de colores vivos.

¿Qué hacer en Juanchaco?

Una de las maravillas turísticas de Juanchaco nos estaba esperando, un almuerzo con lo mejor de la gastronomía del lugar. Sancocho de pescado, con un filete apanado de sierra y patacón pisao. En general odio el pescado o los mariscos, pero en ese viaje comí pescado, piangua, camarones, etc.

En el Pacífico, Sus costas y bahías, además de la zona de manglares, favorecen la proliferación de un universo de platos preparados con pescados y mariscos. Estos constituyen la base alimenticia de los habitantes. Suelen ir acompañados de yuca y un plátano comparable con el del Putumayo. ¡Exquisito!.

Luego partimos a un recorrido por uno de los ecosistemas más ricos. Los manglares.

Los manglares son una especie de selva enmarañada cuyos árboles, los mangles, extienden unas ramificaciones, a modo de dedos, sobre la orilla del río, que a los poco metros se unirá con el oceáno.

La apariencia de este lugar, a veces lúgubre, toma un nuevo matiz al observar la bullente vida de la que está provista. Moluscos, crustáceos, reptiles, peces y aves de los más diversos colores, se reúnen en el manglar para aprovechar los ricos recursos de los que está provisto.

Dejando el espectáculo de los manglares atrás, nos encontramos mar adentro en búsqueda de una de las playas más exquisitas del lugar. La Barra. Sin embargo no te confundas, al decir exquisita no me refiero a la comodidad.

Lo que me gusta del Pacífico

La experiencia en el Pacífico es más bien incómoda. Es que de pacífico solo tiene el nombre. Hace calor húmedo, uno está como pegachento todo el día, muchos mosquitos, cero resorts, en lancha para todo lado, mojado uno todo el día… parece que todo está hecho para fastidiar. Es medio salvaje, pero en eso radica mucho de su encanto.

No sé lo que ustedes busquen, pero a mi me gustan más esta clase de experiencias. No digo que no disfrute de las comodidades de un hotel, pero prefiero algo un poco más autóctono que visitar lugares hechos a la medida de la tranquilidad del turista.

Tal vez por eso me gusta tanto comer en los viajes, probar menjurjes raros, bebidas exóticas, tragos desconocidos. Y hablando de tragos… no pueden irse sin probar el Viche, el Arrechón, la Toma Seca o el Tumba Catre. Son licores raros, fuertes, sabrosos de lo feos.

Antes de ir había escuchado mucho que el paseo al Pacífico era espantoso. Yo coincido, pero carajo que en lo feo está la verdadera belleza.

Si quieren ver fotos pueden seguirme en Instagram @marielaibarraescritora ahí colgué una galería 😀

4 Replies to “Juanchaco, mi viaje a uno de los paraísos del Pacífico colombiano”

    1. Siii!! Es súper rico…

  1. Buena redacción, buen viaje!

    1. Gracias!!! Fue un viajesote!! Tenemos que ir

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