¿Por qué tenemos que hablar del Posconflicto en Colombia?

Posconflicto en Colombia

Cuando tenía cuatro años le dije a una monja que a mi papá lo había matado el ejército. Esa se volvió una anécdota común de mi mamá, en parte para justificar por qué no me podía quitar los ojos de encima. Mi papá no está muerto (Sorry Pa :P), pero no crecí con él y, a mis cuatro años, todo el que conocía en el Putumayo y no tenía cerca a su papá era porque lo habían matado.

Crecer en el Putumayo fue rico, no me quejo. Pocos niños tienen la oportunidad de jugar en una selva inacabable, llena de bichos, animales y agua. Además la familiaridad, la gente super amable, los patacones deliciosos (la comida en general) y bueno, toda esa dinámica de pueblo se goza demasiado. Pero tenía su otro lado, siendo una de las zonas más azotadas por el conflicto armado, con presencia de ejército, guerrilla y paramilitares, todo termina teniendo su manchón oscuro.

Por ejemplo, una vez sonó una explosión en la casa de un vecino, era de noche y el estruendo nos sacó a todos corriendo. El vecino corrió también, junto con su familia, estaba cubierto de un polvo blanco. Había armado una “cocina” en la cocina de su casa, y la válvula de la olla pitadora en la que preparaba la pasta de coca se tapono y explotó, justo como lo hacen los fríjoles.

Les cuento esto porque hace poco terminé un taller de crónica. El objetivo del taller era fortalecer el manejo de escritores dentro de ese género y producir un libro con las crónicas que todos hiciéramos.

El taller se llama Ciudad Crónica, y el tema de este año era Posconflicto en Colombia. Sin embargo pocas crónicas se presentaron con esta orientación (no era una camisa de fuerza). Pero yo decidí hacer mi crónica sobre Posconflicto en el Putumayo. No vivo allá desde que tengo 9 años, después de que mi familia saliera huyendo del paro cocalero en 1996.

Aún así uno realmente nunca deja una zona como esas. Diversa, hermosa, compleja. Es un paraíso para cualquier escritor, y a mi me tocó vivirlo. A pesar del interés que tenía en este proyecto, muchas personas me refutaron la selección. No entraré en detalles, porque sé que detrás de los reclamos, regaños y persuasión, estaba la preocupación de que me pasara algo. Y no es descabello, en un país en el que matan por sentarse en una silla, imagínense irse uno a meter a la jeta del lobo y a hacer preguntas incómodas.

En Colombia está pasando algo importante, así muchos no quieran verlo. Y creo que es una responsabilidad, en especial de los periodistas, el dejar la mayor cantidad de documentación sobre lo que pasó, lo que está pasando y lo que va a pasar. El Posconflicto en Colombia tiene tanto de largo como de ancho.

Una de las condiciones de la no repetición se da con la información, o por lo menos, en que las personas sepan lo que pasó. Sé que suena pretencioso, pero francamente hay cosas que se viven dentro de las zonas en guerra que uno trata de no recordar, y bueno, hay fechorías que ni siquiera tienen nombre.

Me imagino que una crónica que yo escriba no cambiará en nada lo que pasó. Menos lo que va a pasar con el Posconflicto en Colombia. Pero si al menos logro hacerle entender a otros lo que significa vivir (si, porque se vive) en medio de esa locura que llamamos conflicto, me puedo dar por bien servida.

Estaré colgando el documento por aquí en la medida en que me sea posible publicarlo. Así que no se impacienten 😛

10 Replies to “¿Por qué tenemos que hablar del Posconflicto en Colombia?”

  1. Todo suma Kaldina, cada gesto, cada acto, cada palabra. En ocasiones, lo que sobran son las grandes proclamas, las ceremonias y las grandes palabras (huecas tantas veces). Un abrazo.

    1. ¡Hola Álvaro! Muchas gracias por tu mensaje. Si, ojalá

  2. Puedo imaginarme tu niñez, tus recuerdos y es miedo diario o quiza no, no lo sé, pero me encantaría leer que ecribes, cuantas cosas recuerdas. Abrazos y rosas para ti amiga.

    1. Hola Rubén. Mira que mi infancia fue súper divertida, estaba muy pequeña para recordar muchas cosas. Para mi familia fue otro cuento, aunque creo que tieen más recuerdos buenos que malos.

  3. Pues quizás no cambie nada, pero creo que cada crónica, cada testimonio, posee un gran valor. Avanzar en el conocimiento y sobre todo la comprensión siempre es positivo, siempre aporta “algo”. Bien me gutaría leer ese proyecto. Un abrazo.

    1. Gracias!!! Que gusto tenerte por acá. Dale, empiezo a publicarla a finales de este mes, creería yo… son cuatro o cinco partes… te aviso cuando cuelgue la primera.

  4. Bien contado, Kaldina. Desde el Mediterráneo nos parece ideal y solvente, para unos, y cruel con las víctimas, para otros.
    Yo me quedo con ese … “El Posconflicto en Colombia tiene tanto de largo como de ancho.”

    1. Siiii… mira que hay tantas cosas por contar, yo la verdad me quedo muy corta

  5. Tus escritos, tus testimonios tienen mucho valor, claro que sí. En la medida que lo que expliques sirva para que no se repitan ciertos comportamientos y se encare un futuro mejor, tiene y tendrá un gran sentido. Para mí tiene un valor poético y hermoso oírte hablar de esa infancia en la selva y en un entorno tan increíble.

    1. 😀 Muchas gracias, la verdad esas son cosas que lo animan a uno a seguir escribiendo

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