Cuando Britney Spears era como un Rolling Stone

Britney Spears and Mick Jagger

Hace un par de semanas estuve en el lanzamiento de un libro de unos amigos, se llama Like a Rolling Stone y habla de estos grandes íconos del rock, pero más que una biografía, ofrece una mirada a la relación que cada escritor tuvo con el artista o grupo sobre el que escribió.

Teniendo eso en cuenta, me di a la tarea de pensar sobre cual ícono de la música me gustaría escribir… aunque no tuve que pensarlo mucho, para mi fue evidente que, si pudiera elegir, escogería a Britney Spears.

Verá, por allá en el 99 y en el 2000, cuando yo fui adolescente, Britney Spears era una cosa de locos. Britney era esa cara joven y talentosa que se pavoneaba en todos los televisores, emisoras, cuadernos, walkmans, discmans, del mundo. No había hora o lugar en que no se escuchara, My lonelyness is killing me… y mientras la princesita del pop le rogaba a su baby que la hit her one more time, a mi me daban ganas de estampillarla contra las paredes.

Sé como suena, pero si les soy franca, hubo un tiempo en que de verdad sentía que odiaba a Britney Spears. No sé si eran las colitas o el vestidito de colegiala, o esa carita de yo no fui, me parecía detestable. Aunque ahora no me cuesta identificar que era simple y cochina envidia.

Britney representaba esa clase de jovencitas a las que nunca podría aspirar a ser. Popular, bonita, admirada, querida… esas eran cosas que, a mis 13 o 14, se me escapaban completamente. Además tenía yo otra clase de preferencias, era de la escuela de Metallica, Bob Marley, System of a Down, que según yo (dulce adolescencia) no eran tan comerciales. Entonces, si no me gustaba, tenía todos los motivos para despreciarla ¿o no?.

Britney Spears Joven

Britney Spears y yo

Y mientras Britney se anotaba hit tras hit y rompía semana a semana Los 10 más pedidos de MTV, yo entraba en mis últimos años del colegio, maduraba intereses en literatura, estudios de género y me desvivía por el Punk y el Ska. Pero no podía dejar de ver a la Spears, alimentando ese odio exacerbado, como si ella fuera el estandarte de todo lo que odiaba de mi género, todo lo que necesitaba ser erradicado para que (ojo al término) una verdadera femineidad pudiera surgir, construida por mujeres de verdad. Una con la que pudiera identificarme. No sé por qué cuando uno es adolescente está lleno de rabia.

Entonces a la Brit le dio por sacar cosas más provocativas, perdió la virginidad con Justin Timberlake, se chupetió a Madona y ni qué decir del video de I’m a Slave 4 U… ahí si dije, se putió esta vaina. Ese fue mi mayor punto de distanciamiento con la diva y ese desprecio que había alimentado años se convirtió en otra cosa, algo más oscuro.

Realmente no entendía como una mujer podía llegar a eso, me parecía tan baja y desagradable. Tenía una necesidad amarillista de conocer hasta el detalle más mínimo de su vida. Que dejó a Justín, que se comió a Fred Durst, que le dio pecueca en un avión, que entró descalza a un baño… necesitaba saberlo todo.

Entonces, hacia el 2003, salió el video de Toxic. La primera vez que lo vi, tuve que verlo dos veces, y tres y cuatro. Me dije, ¡Carajo! Esta vieja es imparable… y de cierta forma lo era. Me sorprendió mi propio pensamiento, en especial porque esta vez no venía acompañado de esas oleadas de indignación, yo empezaba a reconocer (y hasta admirar) la trayectoria de la princesita del Pop… aunque nunca lo reconocí en público (eso jamás, ¿qué dirían mis Fans?).

Y entonces empezó el descenso de la diosa. Por esos días no era raro ver el ejercito de papparazzis que perseguía a la Brit, que si usaba ropa interior, que salió, que no salió, que bailó, que bebió… el espacio que antes ocuparan sus canciones empezó a tomárselo los detalles cada vez más retorcidos y rebuscados de su supuesta vida. ¿Qué tanto de todo eso sería real?… me imagino que muy poco.

Entonces, para 2004, Britney se casó dos veces, una con un amigo de la infancia, cosa que duró 48 horas, y posteriormente con uno de sus bailarines. Entonces tuvo hijos, la vimos engordar, salir sin maquillaje, y bueno… ¿quién puede idolatrar a una Diosa con Acné?.

Caída de la Diosa

Para cuando entré a la universidad, en 2005, la Brit venía en decadencia. Realmente ya no era tan divertida de ver. En los años siguientes los paparazzis se encargaron de destrozar la intimidad de la Diva (y ella también, solo a ella se le ocurre meterse a un reallity), que ahora atravesaba un divorcio muy publicitado, la posible pérdida de la custodia de sus hijos, mientras veíamos en pantalla como se iba de parranda con Paris Hilton y fallaba constantemente en sus presentaciones en vivo.

Y el 16 de febrero de 2007 mi carrera personal contra Britney Spears tocó fondo. Las imágenes de Britney rapándose su famosa cabellera le dieron la vuelta al mundo. Y bueno, más que horror o gusto, me dio mucho pesar. No sé si ustedes se acuerdan de la mirada que tenía… yo sí. Los ojos perdidos y la sonrisa bien practicada, mientras se pasaba la máquina esa por la cabeza… aún hoy día pienso en esos ojos. Por primera vez en mis años de odiarla sentí mucha lástima por ella. Me sentí horrible porque bueno, por personas como yo, que necesitaban alimentar un sentimiento enfermizo y ajeno a la Brit, es que a ella la acosaban de la manera en que lo hacían.

Britney Spears 2015
Imagen: NY Daily News

Al poco tiempo se hizo muy famoso un video en Youtube de un fan que gritaba implorando que dejaran a Britney en paz… y le tomé la palabra. O bueno, no tan así… simplemente ya no era divertido, tampoco era importante y no tenía sentido alimentar un sentimiento odioso en contra de alguien que ni sabía de mi existencia.

Así que dejé a Brit Alone. No supe de ella durante años. Seguía de largo cuando veía noticias sobre ella, buenas o malas, sencillamente ya no me interesaba. Y fue así hasta hace dos años.

Actualmente veo tan poca televisión que el aparato estuvo desconectado casi dos años y no me había dado cuenta. Pero un día en 2015, de casualidad mientras pasaba canales, llegué a los MTV Video Awards, y que risa… no reconocí a nadie, solo vi a Snoop Dog sentado en la multitud.

Entonces, como salida de un sueño, sonriente y dorada, más diva que nunca (con esa elegancia y belleza que solo puede aportar la madurez) reconocí a Britney Spears.

Condenada cómo le hace, me dio risa… después de todo, algo debe tener para mantenerse vigente tanto tiempo. Así que me puse a buscarla en sus mejores momentos, y llegué al video del 2003, bajando de un pastel de bodas gigante, vestida de novia y besando a Madonna. Ni ápice del odio pasado, todos esos sentimientos se habían evaporado. Además fue agradable reconocer a los artistas en la tribuna, Avril Lavinge, Missy Eliot, 50 Cent… y a Snoop (que está como petrificado).

Finalmente esa música, esos estilos que amamos u odiamos, terminan siendo un documento de una época. Cuando me pregunten cómo fue el 2000 diré que el terrorismo no estaba en la agenda de los gobiernos, la cerveza era a precio de huevo, cargábamos con cassettes en los maletines y todo el mundo quería a Britney Spears.

7 Replies to “Cuando Britney Spears era como un Rolling Stone”

  1. Jajaja, qué buena historia y qué bien contada. Realmente es difícil y curioso esto de las relaciones amor-odio con las grandes estrellas del pop o rock, o celebridades simplemente, y uno mismo.
    Te contaré una historia que guarda un lejano paralelismo. Yo siempre había respetado a Michael Jackson, reconocía su valor y el de sus canciones, pero digamos que por otro lado no le tenía demasiada simpatía y me era fácil sacarle mil defectos y criticarle. Que su blanqueo de piel, sus chaladuras y excentricidades, su parte femenina o quizá homo bastante mal llevada, esa nariz operada y mil cosas más. Además por comparación yo era muy fan de Prince, así que para mí no había color -vaya, me salió un chiste sin buscarlo-: Yo siempre preferiría al de Minneapolis, al que considero un puto genio. De hecho me dejó destrozado la muerte de este último. Y entonces, una mañana que me disponía a arreglar y limpiar la casa, puse una emisora de radio, cuando aún la ponía. Y anunciaron la muerte repentina de Jacko. Me quedé petrificado, y en cuestión de segundos sentí una oleada de tristeza y de pesar tan grande que me puse a llorar como una magdalena. Para que veas. Le quería también, aunque quizá nunca me había atrevido a reconocerlo sin tapujos. No puedo explicarlo mejor, me pasó esto y aún me sorprende mi reacción. Yo por Prince hubiera ido y vuelto de Groenlandia de rodillas, pero ya vemos que una cosa no tiene que ver con la otra.
    Bueno, la Spears realmente lo ha pasado muy mal y ha tocado fondo, y ha protagonizado un renacer cargado de madurez que es bastante notable, aunque no soy para nada conocedor fiel de su vida al detalle. Tocó fondo, y por lo que comentas del degradarse, pues podemos pensar en muchas otras artistas femeninas que parece que venden tanto o más erotismo, sexualidad más o menos encubierta y provocación que música en sí, como Rihanna o la de las meganalgas, que nunca recuerdo su nombre (Nicki Minaj) y tantísimas otras, que pueden resultar ofensivas ya no por provocar sino por cómo pueden degradar la imagen de la mujer. Esto sería un debate muy largo, y por otro lado es verdad que explotan su feminidad y sensualidad, en ese sentido no me parece mal. Otra que tal es Miley Cyrus, son de esas artistas polémicas que pueden parecer bastante patéticas. Digo todo esto porque en estos sentidos la Spears no es la única que puede ser criticada. Y ahí lo dejo. Es verdad que a veces, sin saber muy bien por qué, proyectamos nuestras frustraciones, carencias o rabia en otras personas, y a veces se nos acaba pasando, con una sensación de alivio absoluto y total.

    1. Si, además que odiar a una celebridad es muy fácil. Porque al final, qué te van a hacer? Mira que ya no le boto corriente a eso de si explotan o no explota, creo que la labor debe ser contraria… criar mejor a los muchachitos y muchachitas para que se interesen en otros modelos, y si se acaba el mercado, pues se les acaba la joda… no creo que pase, pero sería bueno 😛

  2. Has cambiado el blog un poco. Las últimas veces que pasé por aquí escribías bastante sobre posicionamiento SEO, las etiquetas y temas de estos, y pensé “buff, madre mía; quiza interesante pero tostonazo, eso sí”. ¿Y conseguiste ganarte la vida con el blog y escribiendo? Yo he leído algunas cosas por ahí sobre el tema, por ejemplo lo de etiquetar muy bien las imágenes que pones, etc, pero parece todo bastante complejo.
    Me costó enviar mi anterior comentario, quizá por ser muy largo: Al acabar de escribir había desaparecido el botón de enviar debajo del cajetín, qué cosa más rara. Tuve que abrir varias pestañas hasta conseguir que apareciera y hacer clic en él.

    1. Pues mira que pude aprobar el mensaje que enviaste, hasta te contesté. Pues si revisas mi blog verás que escribo sobre un montón de temas, básicamente es lo que me pasa por la cabeza. De hecho, este año empecé a “vivir” de la escritura. Trabajo en una agencia, básicamente haciendo artículos y contenidos para redes, y tengo clientes para los que escribo en otras páginas, me sale cada cierto tiempo la oportunidad de publicar en libros cuentos y bueno, a finales de este año debo entregar una crónica… así que bueno, de a poquitines voy lográndolo, te cuento que es duro y toca trabajar mucho por poco, pero es la única forma. 😀

  3. Buen artículo Kaldina, se lo paso a mis amigos

    1. 😀 gracias!!!

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