escribiendo a máquina - jorge luis borges

Jorge Luis Borges, la Reescritura y los Golpes en la Cabeza

De las cosas impactantes (y posiblemente falsas) que he escuchado, es que la manera de escribir de Jorge Luis Borges se le debe a un golpe que se dio en la cabeza.

La anécdota del golpe en la cabeza es cierta, pasó cuando él tenía 39 años. Al parecer también es después del periodo de convalecencia que se empieza a conocer la literatura de Borges como lo conocemos hoy.

Y ya iba yo derecho a tirarme cabeza abajo por la escalera, tratando de cuadrar bien que algún borde me diera en el área del lenguaje, cuando me dio por meditarlo.

Creo que el talento en escritura es algo con lo que se nace. No tanto desde las destrezas técnicas, que si son aprendidas. Pero la personas además debe entender los puntos de tensión del relato, y eso no es algo que pueda aprenderse.

No sé si les ha pasado o han visto que alguien le pide a otro que cuente una anécdota en común porque le sale mejor. A eso se lo conoce como inteligencia narrativa. Hay personas que sencillamente saben como narrar una historia. Saben por donde empezarla, que puntos son los de mayor tensión, donde dejar descansar al lector y cómo terminar.

escribiendo a máquina - jorge luis borges

En mis pocos años de carrera como escritora he descubierto que mi inteligencia narrativa está un poco… embolatada… así que no está de más pensar ¿si a Borges le funcionó el golpe en la cabeza por qué a mi no?.

Admiro realmente a aquellos que son capaces de sentarse horas a escribir, pero especialmente a los que tienen disposición para la reescritura.

Escribir es reescribir, dicen por ahí con mucha certeza. Creo que muchos de los escritores novatos no logran hacer la transición a una escritura más “seria” porque se enamoran de sus escritos y no admiten cambios o críticas.

A la larga entender qué es mejor para un relato, y no cual es la idea que el autor intenta defender, termina siendo la habilidad más importante cuando se intenta hacer un ejercicio de reescritura decente.

Así que no creo que necesite ese golpe en la cabeza, obviamente nunca escribiré como Borges. Para eso tendría que entregarle mis ojos a la tarea y la verdad me falta juicio, pero por lo menos hay un camino que ya tengo abonado.

Amo la literatura y escribir es una de las cosas más divertidas del mundo (a mi juicio, claro está), así que seguiré escribiendo… ¿quién quita un día de estos me encuentren en la contraportada de su nuevo libro favorito?

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