Vale la pena aprender a caminar despacio

Mujer caminando en muletas

Por si no lo recuerdan, o no lo leyeron, en enero tuve un pequeño accidente y me hicieron una cirugía de tobillo. Al principio pensé que sería una situación rápida y que en cosa de un mes estaría regia, pero no.

La recuperación ha tomado tres meses, y todavía debo usar muletas, cosa que me ha obligado a transformar muchos de los hábitos, planes y actividades a las que estoy acostumbrada.

Ocurre algo chistoso después de una cirugía, no sé si es una epifanía o qué es que pasa, pero cuando no puedes moverte (estuve literalmente postrada en cama 15 días), no tienes que preocuparte por nada, ya lo has leído todo, visto todas las películas que quieres, comido todo lo que podías, dormido más de la cuenta y paulatinamente vas desconectándote de todo lo exterior, no te queda más remedio que echar una miradita al interior.

Creo que de las mejores cosas que hice fue evaluar los motivos por los que me estreso, lo que me causa dolor, lo que me afecta mi ánimo, y me di cuenta que la mayoría correspondían a estereotipos. Que mis relaciones no son como deberían ser, que no estoy haciendo lo que debería hacer, que no tengo juicio, orden, nada. Y me llevó a cuestionarme ¿Vale la pena el esfuerzo?.

¿A quién quiero impresionar?, sería medio tonto pensar que a nadie más que uno mismo, porque soy firme creyente que parte de nuestra felicidad personal deriva de las relaciones que tenemos con los otros, pero en definir esos otros es que está la clave.

Me di cuenta de que mi familia y amigos se sienten perfectamente con la persona que soy, así como suena, se sienten bien conmigo, se preocupan por mi y por lo que me pasa, lo que pienso, lo que siento y cómo lo siento. Y eso fue un verdadero alivio.

Si, hay mucho que no les gusta, cosas que creen que podría mejorar, pero en términos generales disfrutan de mi, y yo de ellos.

¿Han escuchado que nunca es tarde para aprender?, pues estoy intentando hacerlo, finalmente me metí a las benditas clases de guitarra y volví al taller de escritura. Con la guitarra un capricho y con la escritura, digamos que es una manera de forzarme a seguir haciéndolo, a ver si algún día me lo tomo enserio.

Mariela Ibarra

También me enteré que soy una privilegiada y que lo único que me hace falta para mantener un estado de felicidad medio constante es ser consciente de eso. De que tengo una vida buena, sin mayores sacrificios, dolores o pérdidas. Terrible que haya tenido que partirme una pierna para darme cuenta de eso, pero bueno, de alguna forma me tenía que enterar.

Además descubrí, muy a pesar de lo que me queje, que no tenemos una sociedad tan indolente como yo pensaba. No se alcanzan a imaginar las cosas que mi familia y amigos han hecho por mi durante este tiempo. Desde traerme desayuno, almuerzo y cena a la cama, visitarme, llamarme, chatiarme, incomodarse mucho para que yo esté más cómoda, por ejemplo mis compañeros de trabajo (incluyendo a mi jefe) me llevan el café a la oficina, me siento infinitamente consentida e irremediablemente malcriada.

Pero no son sólo mis allegados, lo que la gente en la calle ha hecho por mi es de locos, nunca pensé que las personas de mi ciudad fueran tan solidarias. El otro día llegando a mi casa cayó un aguacero horrible y un chico paró en su carro y me trajo hasta mi casa, otro día una señora desconocida me amarró los cordones del zapato porque yo no podía hacerlo, durante este tiempo no he hecho una fila, no me he quedado parada en el bus y todos parecen interesados en que les cuente qué me pasó.

Me di cuenta que me quejaba de muchas cosas que desconocía simplemente por andar con tanta prisa todo el tiempo, así que les dejo como consejo, aprenden a caminar despacio, así no se pierden lo que pasa afuera y no ignoran lo que está adentro, y a todos los que me han apoyado en este momento, muchas gracias.

16 Replies to “Vale la pena aprender a caminar despacio”

  1. Qué grande eres, Kaldina. Yo sí que he pensado en ti todo este tiempo, y te he extrañado un montón. Pensaba…¿dónde se habrá metido esta chica?¿problemas con lo de la pierna?¿Habrá tenido algún tipo de problema por ser un azote inclemente de tanta corrupción y tanta mierda que hay por ahí? Ya sabes, en tu otro blog. Muy grande el artículo, la verdad que a mí no me apetece hacer tanto ejercicio de introspección, pese a ser perfectamente capaz: los motivos de mi infelicidad, cabreos o frustraciones van asomando la cabecita sobre la superficie y yo les digo: “vale, vale, ya te veo, no molestes, por favor”, pero está muy bien hacer lo que has hecho. Me parece una gran pregunta ésa de ¿A quién quiero impresionar? Creo que todos tenemos nuestra cuota de vanidad en el fondo, de querer impresionar a los demás. Es muy cierto lo que dices de compararse inconscientemente con unos estereotipos, seguramente los ideales que nos impone una sociedad. Uno debe saber sacudírselos y quedarse con lo que le motiva y le reporta un valor. Besos.

    1. Hooola!! jeje, si, ya andaba un poco perdida, pero vuelvo con toda. Es que bueno, también aproveché para pasar tiempo con mi familia y amigos. Mira que es bueno evaluarse de vez en cuando, ya creo que aprendí a vivir mejor conmigo misma. 😀

      1. Ja ja…ya te digo, que eres muy grande. Muy cierto lo que dices, además creo que lo “malo” de internet y escribir es la cantidad brutal de tiempo que nos roba y que nos vemos sumergidos en una realidad virtual. De todas maneras tuve otra reflexión muy profunda leyéndote…Leíste, comiste, reflexionaste mucho…¿y el sexo? ¿hay sexo ahí postrada con muletas? Ah, claro, claro, omitiste esa parte cuidadosamente…No me hagas caso, estoy bromeando contigo. Besos.

        1. jajaja… el sexo no hace parte de mi vida hace mucho, pero bueno, me relajo.

          1. Dios mío, no puedo creérmelo, y no quiero ser fisgón…

  2. Escribes de maravilla Kaldina. Sencilla como el día, sincera y clara como el agua y dulce como la Stevia … soñadora.
    Un abrazo

    1. Upa!!! Muchas gracias por tu mensaje. Besito

  3. wow vaya experiencia. Si me dan a elegir entre ligarme a la Bellucci o partirme el tobillo ya me haces dudar jeje Hay que ver cómo se aprende a apreciar o a descubrir lo bueno solo en la (relativa) desgracia…

    1. jajajajajaja… es que la pones dura con la Bellucci, hasta yo dudaría 😛 Y si, energía positiva y a aprender de todo.

  4. Define “pequeño accidente”. Detalles.

    Coincido con que es epifanía. Yo cuando estoy en cama me limito a mirar TV y a abusar de los cuidados extra.
    A veces cuando salgo de mi sociopatía miro de pronto a la gente en la calle y logro ver que los otros son gente igual que yo, vulnerables, haciendo lo mejor posible para estar mejor. En Buenos Aires la electricidad cotidiana nos aisla, siempre corriendo sin prestar atención. Sin embargo he comprobado que en caso de urgencia la solidaridad siempre aparece.

    Felicitaciones por tus clases de guitarra.
    Y cuida más esas piernas patrimonio de la humanidad.

    1. Si, las cuidaré, ya no creo que me aguante otra caída.

  5. Asumo tus enseñanzas por el valor que tienen como si hubiese roto una pierna o regresado de la muerte. Yo me voy dando cuenta de las cosas gracias a los testimonios y reflexiones de personas como tú. En efecto, la gente es buena pero trasciende más lo malo porque a menudo está en manos de personajes públicos. De todas formas, Kaldina, estoy convencido de que recoges lo que has sembrado y para quienes no te conocen debes proyectar una imagen amable, de paz, quizás en tu mirada y tus gestos, que hacen que a tu alrededor todo se vuelva humano. En definitiva, has demostrado que puedes ser “consentida” y “malcriada” sin consecuencias, que sabes valorar lo pequeño y lo grande.
    Bienvenida, ya nos colgarás un youtube con alguna “guitarrada” tuya.

    1. Holaaa!! No había visto tu comentario, que pena… Muchas gracias… Y créelo que si, lo de la guitarra es más difícil de lo que pensaba… Horror!! Pero ahí voy en la lucha

  6. Amiga, te he extrañado, yo también me he ausentado un poco, pero ya regresé, y espero que tú también y que ya te recuperes por completo. A veces hace falta detenerse para darse cuenta de dónde estamos y cómo es lo que nos rodea, en ocasiones sólo nos detienen con algo así como lo que te pasó, porque por voluntad propia, generalmente no lo hacemos.

    En mis dos estadías en el hospital, la verdad no tuve mucha oportunidad de pensar, pero en la convalecencia sí, un poco y a lo único que llegué es a darme cuenta de quiénes me importan más en la vida y lo que quiero hacer, pero eso ya lo sabía, sólo lo confirmé.

    Gracias por esta filosofía de la vida, creo que a todos nos sirve.

    Vuelve pronto amiga, aquí te esperamos. <3

    Apapachos y un abrazo de luz

    1. 😀 Hola! Muchas gracias!! Afortunadamente ya estoy recuperada y mira que si, la verdad que uno hasta de las desgracias aprende. Que bueno que ya estés por aquí.

      1. Gracias, amiga, ya ambas regresamos como nuevas, pero más sabias. Abrazo de luz

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