Una Mirada a “Los Ejercitos” de Evelio Jose Rosero

Escrito por: Mariela Ibarra

 

Portada Los Ejercitos
Portada Los Ejercitos

Mucho me habían hablado de Los Ejércitos, la obra de Rosero que le valió el II Premio Tusquets Editores de Novela. El autor no defrauda, de José Evelio ya conocía algunas de sus obras infantiles y como narrador es excelente, con un ojo excepcional para el detalle, sin embargo abordé la lectura de Los Ejércitos con mucha desconfianza.

Sin embargo la novela resultó siendo magistral, no sé realmente cómo pueda tomar el libro una persona extranjera, pero para nosotros, los que respiramos a diario el conflicto, la obra termina siendo demoledora. Los Ejércitos nos adentra en la intimidad de esa Colombia ignorada, la no apta para turistas, la de los pueblos declarados zonas rojas, la Colombia del costo de oportunidad. Y lo peor es que, a pesar de pretender ignorar el monstruo tras la cortina, de este conflicto no se salva nadie, no existe un solo colombiano al que la violencia relacionada con el conflicto de guerrillas no le haya tocado a la puerta, todos tenemos un familiar, un amigo, un vecino o un conocido secuestrado, asesinado, desplazado, mutilado, extorsionado, narco, guerrillero o paramilitar; todos hemos sido víctimas de este conflicto durante sus más de cincuenta años, y Rosero nos hace vivir la guerra en nuestra propia piel.

Argumento

Los ejércitos da cuenta de la historia del profesor Ismael Pasos quien comparte la vejez con su esposa Otilia. Ismael o simplemente El profesor, como es conocido en San José, pueblo en el que transcurre la historia, tiene la peculiaridad de ser un viejito morboso, y dedica gran parte de sus días a contemplar a las mujeres del pueblo.

Sin embargo San José (Que puede ser cualquier pueblo de Colombia) dista de ser un pueblo tranquilo. Se encuentra ubicado en pleno corazón del conflicto, razón por la cual absolutamente todas las actividades y relaciones que se llevan a cabo en él están permeadas por la guerra.

Los cientos de hectáreas de coca sembradas en los últimos años alrededor de San José, la «ubicación estratégica» de nuestro pueblo, como nos definen los entendidos en el periódico, han hecho de este territorio lo que también los protagonistas del conflicto llaman «el corredor», dominio por el que batallan con uñas y dientes, y que hace que aquí aflore la guerra hasta por los propios poros de todos: de eso se habla en las calles, a horas furtivas, y se habla con palabras y maldiciones, risa y lamento, silencio, invocaciones.”

Casi desde el inicio del libro se hace alusión a uno de los eventos que ha marcado más trágicamente la historia de Colombia, las desapariciones forzadas. La cara que le pone rostro a los desaparecidos en “Los Ejercitos” es, en primera instancia, la de Marcos Saldarriaga, un hombre que a lo largo del libro empieza a desdibujarse, hasta pasar de víctima a un ser ruin. Pero no es el único desaparecido.

El autor hace una barrida dentro del alma misma del secuestro, un flagelo que no perdona a nadie, niño o viejo. Empieza con la desaparición de alguien ajeno al personaje principal, Marcos Saldarriaga, que a la larga es un cualquiera, después desaparece el Brasilero, que es el vecino del profesor, sin embargo el punto más dramático dentro de esta esfera es la desaparición de Otilia, ahora el fenómeno de la guerra se le ha adentrado en el hogar y el autor nos embarca entonces en el infierno personal de los familiares de los desaparecidos dentro del infierno de la guerra.

Foto del Autor: Evelio José Rosero
Foto del Autor: Evelio José Rosero

Construcción de Personajes

 Una de las mayores virtudes de la novela es la forma en la que el autor construye los personajes, en su mayoría son personajes de media página, pero se encuentran tan bien caracterizados que, en cuanto aparecen, el lector los recuerda, junto a todas sus peculiaridades.

Sin embargo la construcción más magistral es la que hace el narrador (El profesor) de si mismo. A través de las extensas cavilaciones que hace el personaje es que vamos dándonos cuenta no sólo de los pormenores del conflicto y de las relaciones con los demás, sino que nos adentramos dentro sus deseos, su decaimiento moral, sus carencias emocionales y la decrepitud física a la que lo ha llevado la vejez. Los ejércitos, más allá de un relato sobre el conflicto es un relato sobre la vejez dentro del conflicto.

 El Silencio

 Uno de los principales elementos dentro de la ambientación de Rosero en la novela es el silencio. Una espiral de silencio que se teje sobre los personajes, en un pueblo donde todo se sabe, pero nadie se atreve a decir nada, incluso son personas que huyen en silencio.

“nos acordamos, todavía en voz mucho más baja, del padre Ortiz, de El Tablón, a quien nosotros conocimos, al que mataron, luego de torturarlo, los paramilitares: quemaron sus testículos, cercenaron sus orejas, y después lo fusilaron acusándolo de promulgar la teología de la liberación. «¿Qué puede uno, entonces, expresar a la hora del sermón?» me pregunta el padre, las manos abiertas, los ojos desmesurados, «cualquiera nos puede acusar de lo que quiera, sólo porque invocamos la paz, Dios»…. ya han ocultado a sus hijos en casa de los amigos, vienen a indagar qué nos espera, el alcalde y el personero no se encuentran en la alcaldía, no hay nadie en las oficinas del concejo municipal, ¿dónde están?, ¿qué vamos a hacer?, ¿cuánto durará?, la incertidumbre es igual para todos; el padre Albornoz replica abriéndose de brazos, ¿qué puede saber él?, les habla como en sus sermones, y tal vez tiene razón, poniéndose en su lugar: el temor de resultar mal interpretado, de terminar acusado por este o ese ejército, de indigestar a un capo del narcotráfico —que puede contar con un espía entre los mismos feligreses que lo rodean — ha hecho de él un concierto de balbuceos, donde todo confluye en la fe, rogar al cielo esperanzados en que esta guerra fratricida no alcance de nuevo a San José…”

Pero no es sólo la voz de los habitantes la que se silencia, es también la de los actores del conflicto, la de los representantes de la patria, la de los que ostentan el poder, la de los medios, ese silencio que cobija todo la crueldad que gobierna nuestros pueblos, la que encubre la tragedia.

the-running-old-man

 El Carácter Anónimo de los Ejércitos

 Impacta, además de ser un gran acierto, el carácter anónimo que tienen los ejércitos dentro de la novela. Me explico, dentro de la novela se nombran dos grupos armados que son partícipes del conflicto armado. Los que representan al gobierno colombiano y los que no. Dentro del primero están la policía y el ejército; en el segundo están la guerrilla (Lo que no sabemos es cual, FARC, ELN, EPL…) y los paramilitares. El libro deja la incertidumbre sobre quienes son los grupos que se enfrentan, a los ojos de los personajes todos pertenecen al mismo bando. Son agentes externos a ellos y cuyas actividades desembocan en violencia. El caso es acertadísimo porque para el campesinato colombiano todos los grupos armados son lo mismo, todos se ponen a favor de dios o del diablo de acuerdo a su conveniencia, y todo esto a coste de la población civil (Un claro ejemplo de esto son los casos de Falsos Positivos).

En conclusión, y para no adelantar más sobre el libro, La relación con la vejez, el miedo, el silencio y el carácter anónimo de los actores del conflicto son elementos que le dan a la novela una profundidad avasallante, sumado a una narración extraordinaria, una descripción equilibrada y pertinente, y la economía en el lenguaje hacen de los ejércitos una novela conmovedora y muy recomendable.

2 Replies to “Una Mirada a “Los Ejercitos” de Evelio Jose Rosero”

  1. Vaya, no conocía ni la obra ni el autor. La pongo en lista de pendientes, me has convencido.

    Un saludo!!

    1. Me alegra, de verdad vale la pena.

¿Te gustó el artículo? ¿Qué opinas de el?