Nostalgia por Bogotá mientras pienso en Macondo

Escrito por: Mariela Ibarra

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Actualmente me encuentro leyendo “El Ruido de las Cosas al Caer” que, pese a las críticas que había recibido, me sorprendió de manera grata. La obra del escritor Juan Gabriel Vasquez trata sobre un profesor de derecho que intenta armar el rompecabezas de la vida de un hombre llamado Ricardo Laverde, de cuya existencia no sabe mucho, sólo que estuvo preso más de veinte años, que estuvo casado con una estadounidense y que el asesinato del mismo es un evento que va a marcar profundamente la vida del profesor.

La vida del profesor cambia radicalmente a raiz del atentado en que muere Laverde y él resulta herido, pues le hace despertar una especie de agorafobia desconocida para él, la ciudad, esa Bogotá de casas de poesía, de billares, trancones y estudiantes, le resulta ahora aterradora, se siente incapaz siquiera de soportarla. El atentado le ha robado la ciudad para siempre. En un deseo por recuperar esa parte del él que perdió el protagonista se aventura en una suerte de investigación para encontrar esa parte de él mismo a través de la reconstrucción de la vida y los hechos que llevaron a la muerte a Laverde.

Autor, Juan Gabriel Vasquez
Autor, Juan Gabriel Vasquez

En este punto de la novela me detuve, me costaba pensar cómo sería la vida si a mi me arrebataran a Bogotá, es decir, ahora que vivo a 500 kilómetros de distancia aún la siento muy parte mía, probablemente la parte que me fue adicionada y sin querer queriendo fue ganando espacios y rincones hasta que se apoderó de mi. Cuando me hablan de Bogotá es como si me hablaran de una fuerza, la ciudad me resulta fascinante, nunca he conocido algo igual. La variedad, la capacidad de perderse y encontrar un lugar hermoso, la facilidad con que cambia, migra y muta; siempre me he sentido fascinada por su paisaje, su clima y hasta su gente. Me gusta de los rolos que no se ponen con rodeos ni salamerías.candelaria3as

Me gusta la novela de Vásquez principalmente porque narra la Bogotá que yo recuerdo, la que conocí. La Bogotá de los billares del centro, los paseos en la candelaria, las tardes perdidas en la Casa de Poesía Silva. El autor logró generar tal cantidad de imágenes de la ciudad que me llevó a recordarla con la misma nostalgia con la que pienso en Macondo, el paraíso garciniano, sentido e irreal.  Macondo, o la idea que tengo de él, me resulta fascinante, y lo más encantador es que, al saber que no existe, me lo puedo figurar como quiera (Claro, teniendo en cuenta los parámetros marcados por García Márquez). De esta forma pasaba largas horas imaginando ese pueblo polvoriento con casas de techos de zinc, los almendros centenarios; la idea que más me gustaba imaginar era la de un pueblo que bulle de personas, pero estas no tenían rostro, sólo una familia tenía rostro, él más vivido era el de el coronel Aureliano Buendía, en su taller poniéndole rubíes como ojos a pececitos de oro.

panormica_noctur_galleryfullSin embargo nunca me pasó eso cuando leía a Bogotá, suponía que esto era porque como conozco la ciudad tenía como llenar los espacios que me planteaba el libro, no tenía que inventar. Pero con la obra de Vásquez me pasó algo diferente, el reconocerme a mi misma dentro del entorno de la novela le dio un carácter irreal y me hizo añorar, soñar  Bogotá, pero esta vez invadiéndola con mi propia ficción, con la mitología con la que he ido creando ese centro tantas veces caminado por mi, tan vivido y recordado.

3 Replies to “Nostalgia por Bogotá mientras pienso en Macondo”

  1. Fabuloso,quiero conocer un lugar asi!!!

  2. Lo malo de volver a sitios de grato recuerdo. Es que el presente nunca es igual. Haya cambiado o siga igual. Con seguridad nosotros no seremos los mismos y eso…Lastra cualquier reencuentro. Saludos y pinta bien la novela

    1. De acuerdo, creo que por eso forman parte del recuerdo… Los adornamos como queremos y a veces es mejor que se queden así. Gracias por tu comentario

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