El desprecio insiste

Escrito por: Juan David Ochoa

Anne-Hathaway-Golden-Glob
Solo hizo falta una reciente y pública declaración homosexual en plena gala de los globos de Oro, para entender, otra vez, que el tema sigue siendo increíblemente aterrador, inconcebiblemente molesto, asombrosamente fastidioso, y que el tabú social y sus históricos y tímidos rechazos, ha transmutado su silencio en una feria escandalosa de moral sin suelo. Parecería que escribir contra la estupidez de la segregación fuera anacrónico, ahora que el futuro se ufana de su alta evolución y de sus brillos humanistas, pero es intensa y sigue siendo penetrante, es evidente y global, y en Colombia sigue siendo inmensa la comunidad de las cavernas. El desprecio insiste.
homosexualidad

Lo lanzan aún desde los pulpitos inmaculados de la fe, desde el concejo central de Bogotá, de donde grita todavía indignado el homofóbico y pastor evangélico Marco FidelRamírez. Desde el congreso, donde el colérico Guerlein sigue impune y erguido después de su espectáculo de odio en una sala de cómplices risueños. Desde la procuraduría, dirigida una vez más por Alejandro Ordoñez, en la infinita y publica demostración de los poderes turbios.Desde los pueblos, los rincones y las grandes “Atenas suramericanas” sigue insinuando la moral (esa visión minúscula del mundo), que el futuro se pierde en la desesperanza y en el precipicio del vicio y de la culpa, sin nunca entregar un argumento sustancial y comprobable, sin apelar a la objetividad, porque su única defensa es el golpe autoritario en el pupitre de las leyes infundadas. Parece inverosímil y anacrónico,pero sucede y sigue sucediendo, y no es posible hacerles entender aún que el antiquísimo concepto de la democracia sugiere otro concepto, Laicidad, libertad de culto y de creencia, y en este estatus es ilícita y dictatorial la imposición del desprecio cimentado en la evidente concepción religiosa de la creación y sus mandatos. No ha sido posible hacerles entender aún que la diversidad existe, y que el prejuicio y el dogma no pueden existir en un estado, por sanidad y coherencia, por sensatez y seriedad, y que los dioses aquí, por un simple y básico sentido común, no tienen la misma validez que tienen en sus templos y en sus sinagogas.
Ni las matanzas del clero a los “herejes” o a los “poseídos” en sus extensos siglos de barbarie, ni la obsesión de Stalin con su destrucción, ni el exterminio del nazismo a los más débiles, como solían llamar a los homosexuales,ni la obsesiva persecución del comandante Castro a la “delicadeza”, fue suficiente para hacerles entender que este repudio a las diversidad sexual, en inclinaciones no canonizadas, hace parte de una etapa infantil en las escalas de la historia. Y hasta el momento no logran entender que si perdura esta exclusión en el tiempo, no será más que una evidente y profunda condición patológica del hombre, siempre inclinado hasta ahora a la altivez y a la insolencia.

2 Replies to “El desprecio insiste”

  1. no quisiera rebatirte en tu comentario, pero dices que una persona que es capaz de acostarse a la segunda vez con otro no te da mucha confianza, entonces como tú también participaste, es decir, tú también te acostaste con ella, entonces podrías considerarte a ti mismo de poca confianza???chiquillo, no juzgues a una mujer por su vida sexual, ya que la calidad humana no tiene nada que ver con lo activo que uno sea.espero que no te moleste mi comentario pero es que me chocó leerte.puede tenerte tanto cariño porque le gustas no?? puede que con su novio no le vaya bien, hay mucha gente que sigue en pareja por costumbre.

    1. Señor Otto L. Hoffman, su comentario carece de sentido frente al artículo. Si lo leyó?

¿Te gustó el artículo? ¿Qué opinas de el?