El silencio de Chaplin

Escrito por: Juan David Ochoa

No hay una máxima ingeniosa en sus libretos, no hay una frase lapidaria en su lenguaje, no hay lengua, no hay discurso, no hay voz. Puro silencio y música genuina en los espacios de la cinta blanca y negra. Las muecas, la violenta gesticulación, el sombrero y los zapatos de payaso antiguo y miserable definen a Charlot, el personaje, lo demás es el talento original de Charles Spencer Chaplin, el genio. La extravagancia de su pose irónica en atmósferas pacatas de los hombres circunspectos. La desmedida ingenuidad entre la infamia de patrones fríos, policías monstruosos y burgueses radicales y caricaturescos. Es el contraste que hizo de ese cuerpo enclenque un personaje universal, irrefutable incluso entre culturas antagónicas.

En un experimento extraño y sugestivo, se proyectaron varios filmes humorísticos a varias sociedades. Desde familias elitistas en el Central Park, hasta los círculos analfabetas del ártico y los polos. El único film que causó hilaridad y gracia en todos los sectores, fue el  esperado. El silencio de Chaplin pudo más que las acciones increíbles y los libretos ingeniosos. Su universalidad basada en cotidianidades estrambóticas hace parte del reparto extenso de su ingenio original y básico, pero no superficial. Chaplin perseguido por diez perros, ( vida perro – 1918) de quienes se dejaba morder para lograr un resultado verosímil, Chaplin encerrado y dormido en una jaula al lado de un león ( El circo- 1928) Chaplin refugiándose detrás del réferi a mitad de su debut en el boxeo ( las luces de la ciudad- 1931). Chaplin con un pollo asado atravesando una caótica pista de baile hacia la mesa que no puede atender, porque se pierde, (Tiempos modernos-1936).

Pudo lograr esa difícil fusión de la tragedia y el sentimentalismo, sin alejarse nunca del papel y de la atmosfera del vagabundo, siempre aprisionado entre el poder de la bondad y los poderes estatales de la infamia. Su liderazgo en su artística empresa se extendía a todas las funciones. Desde el papel principal a la composiciones musicales, desde el trabajo en el libreto a la labor de producción, desde los pactos comerciales a la dirigencia. Era el icono del cine en una época azotada por la guerra y la caída de las bolsas, décadas que se negaban a aceptar propuestas ajenas a la acción política. Una leyenda viva en el arte que empezaba a ascender desde el mutismo y del anonimato. Chaplin representa el prestigio del cine en pubertad. Su funcionalidad extensa y su activismo intelectual detrás del espectáculo lo incluyeron en las grandes referencias humanas del siglo XX, el mismo en que el humor hizo contraste con las lágrimas de la violencia, como en la misma dualidad de sus comedias tristes.

2 Replies to “El silencio de Chaplin”

    1. Muchas gracias!

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