GUAJIRA, EL DESTINO QUE NO QUIERO CONOCER

Escrito Por: Mariela Ibarra

“…los hombres también pueden prometer,
porque en la promesa hay algo de inmortal”
The Unending Gift
Jorge Luis Borges

Cabo de la Vela
Cabo de la Vela

Mi mamá, inocentemente, me arruinó para siempre la imagen de viajar a la Costa Atlántica, y en especial a la Guajira. Hace un tiempo andaba con ganas de hacer ese viaje, me deleitaba la idea de estar con mis gafas de sol en medio de una playa en Cartagena, parrandeando en Barranquilla, tomando un cóctel en Santa Marta y, principalmente, desconectada del mundo en la Guajira, que era mi destino final y esencial. Yo, tan “loca”, tan “rebelde”, llena de ansiedad al imaginarme con mi mochila (Aunque primero tendría que comprar la mochila) en medio de la nada, sin importarme el trabajo, la pinta, el smog o el ruido, me veía sola en el Cabo de la Vela, con la arena bajo mis pies y ese colosal mar ante mis ojos.

-Que rico mija, allá es donde quiero que tirés mis cenizas cuando me muera-

La intervención de mi mamá me dejó helada, en primer lugar me sorprendió, sé que es ridículo pero pensar en la muerte de mi mamá, el tener la certeza de que mi mamá se va a morir algún día, esa realidad tan ineludible, me produjo dolor de estómago. En segundo lugar le dio a ese viaje un sentido tan profundo que cualquier fantasía bohemia era sencillamente frívola. Mi mamá me arrojó de frase a una paradoja que funciona igual para los paseos que para la vida, la fugacidad de un instante y la inmortalidad del recuerdo.

El vertido de las cenizas de los difuntos en el no tiene nada de novedoso, forma parte de una tradición de más de 3.000 años de antigüedad, incluso parece cursi, y relacionar los viajes con la vida es una idea muy desgastada, descubrí que el agua moja, lo admito, pero tiene mucho cierto. A la larga la vida es como la carretera, y eso también lo aprendí de mi mamá, cada paso que demos en ella, cada kilómetro andado nos acerca a algo, pero también nos aleja de otra cosa, el destino de nuestro viaje representa otros destinos que no conoceremos, las experiencias que atravesamos nos hacen lo que somos, pero también nos hacen lo que no seremos nunca, el aprendizaje, el aliento, el cansancio, la gloria, la angustia, todo es solo parte del camino.


Han pasado cuatro años de esta anécdota y aún no conozco la costa atlántica, sencillamente ese viaje a la Guajira tiene un significado tan sagrado, íntimo y mítico para mi, que hacerlo antes de que ella muera sería una infamia. Leí una vez que para la tradición wayú el Cabo de la Vela es el lugar donde van a descansar las almas de las personas muertas, mi mamá desconocía esa creencia por completo, creo que es una de esas casualidades que hacen del mundo un lugar hermoso. Ahora sé, si es que no muero yo primero, que algún día conoceré la Guajira, es su voluntad y es mi deber cumplirla, sólo espero que falte mucho antes que tenga que hacer ese viaje.

7 Replies to “GUAJIRA, EL DESTINO QUE NO QUIERO CONOCER”

  1. mariela me alegro que hagas esta pagina te quiero y se que vas a triunfar te quiero mucho tu mejor amiga laura 🙂

    1. Hola Laurita, muchas gracias por tu comentario.

      Un besito.

  2. “La fugacidad de un instante y la inmortalidad del recuerdo”. Es las frase que resume todo. Es un tema que crea controversia, hacemos planes, pero nunca sabemos si saldrán tal y como lo hemos planeado o si por el camino debemos desecharlo, con la esperanza de retomarlo más adelante u olvidarlo por completo. Y a veces, un lugar, un instánte, un recuerdo, es todo lo que nos queda y si a todo ello le unimos, la presencia de alguien más aún.
    Bss

    1. Si, creo que eso es lo valioso de la vida, disfrutarla a cada paso.

  3. FranciscoJ.González dice: Responder

    Es increible la capacidad que tienen las madres para jodernos, por más místico o sagrado que se haya convertido esa región para tí, es cruel que en el mejor de los casos, la conocerás a una edad avanzada, cuando para sentarte en una playa tendrás que exigir un asientico cómodo con carpa, y en la guajira estarás preocupada por no tener un sanitario cerca…..eso en el mejor de los casos, en el peor, la conocerás jóven.

    1. La purita verdad, me parece dramático el asunto, mi mamá disfrutó mucho el artículo, pero se quedó como …mmmmm…, gracias por el comentario.
      Un besito

  4. Me sorprendió el giro de la historia, muy buena la metáfora de la vida y el viaje. Es bien cierto, se avanza normalmente en solo una dirección, pero en ello siempre hay una renuncia a no solo una, sino a una infinidad de posibilidades…

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