PARLACHE, DE COLOMBIA CON AMOR

Por: Mariela Ibarra

“Abraham, ahí viene Chucho, que nos va a llevar a  dar un paseo” Una frase al parecer inocente, pero dentro del contexto colombiano puede adquirir otro significado no tan inocente, desde el parlache podría entenderse como “Vámonos, ahí viene Jesús, que nos va a secuestrar para matarnos”…  cambia bastante el sentido de la oración, ¿no les parece?.

Se denomina parlache al conjunto de modismos usados por los jóvenes colombianos, usualmente conocido como un léxico de barrio bajo o hablado de esquina, aunque en la actualidad se encuentra muy difundido a nivel nacional, y se estudia no sólo como un fenómeno de juventudes, sino como una muestra de Folklor urbano, palabras como parce o cucha son consideradas colombianismos.

Como fenómeno cultural no deja de ser interesante, más allá de las visiones de algunos morrongos que lo consideran una amenaza para la formación de los jóvenes. El parlache tiene su origen en los barrios marginales de Medellín durante la década de los 60 y 70, producto del proceso de migración estos espacios que fueron creciendo a medida que en el campo se recrudecía la violencia, produciendo anillos de marginación donde se empezaron a formar maneras únicas de socialización y se formaron nuevas estructuras lingüísticas, que cuenta actualmente con cerca de 2.600 palabras. En su tesis, titulada Caracterización Lexicológica y Lexicográfica del Parlache para la Elaboración de un Diccionario, la doctora Luz Stella Castañeda Naranjo dice:

La importancia de esta variedad dialectal se percibe no sólo por el número de hablantes que tiene y por la cantidad de piezas léxicas que se han ido incorporando a su repertorio, sino por el amplio grado de difusión que ha alcanzado, así como por el interés que ha despertado entre los profesionales de lingüística y las ciencias sociales humanas.”

Un elemento que impresiona de este fenómeno es la acogida que ha tenido entre las clases media y alta, aunque esto no ocurre sino hasta la década de los 80, cuando empiezan a tener éxito obras como No nacimos pa’ semilla, Qué viva la música y, en el cine, Rodrigo D No futuro, que explotan las condiciones de vida en las zonas marginales y las formas de supervivencia y socialización que en estás se generan, las violencia absurda, las drogas, la vinculación a actividades delictivas y la sensación de abandono y rechazo se convierten en una especie de sub-cultura creada sólo para jóvenes, dónde el elemento que unifica todo es el léxico.

A pesar del origen violento del parlache (Y de ahí que muchas de sus expresiones tengan esta característica), también se puede entrever en este el proceso migratorio e intercultural que ha vivido el país a través de las décadas. Se puede apreciar, por ejemplo, la influencia del tango dentro de la conformación lingüística del parlache, género que sonó con fuerza en la Medellín de los 50 y que nos dejó palabras como Gil o Bacán ( bacanería, bacano).

Pero los grandes culpables de la difusión del parlache a lo largo y ancho del país (Y últimamente su proceso de internacionalización), han sido los medios de comunicación que, con novelas como Cuando quiero llorar no lloro (Los Victorinos), algunos programas de radio, especialmente aquellos orientados a un público joven, notas de presa, libros, entre otros, el parlache recibe un fuerte proceso de expansión, viéndose a su vez enriquecido de región a región. Frente a este fenómeno la Luz Stella Castañeda opina:

“Hay que destacar, asimismo, que el parlache ha llegado a los medios de comunicación y de una manera especial a la letra impresa, ya que no solamente lo escuchamos en videos, películas y  y programas de radio y de televisión, sino que se encuentra en libros, revistas y periódicos. Aquí vale la pena recordar dos novelas de dos autores antioqueños, La virgen de los sicarios, de Fernando Vallejo y Rosario Tijeras, de Jorge Franco, cuyas historias suceden en Medellín y con personajes hablantes de parlache, no solamente han sido muy leídas en Colombia y en otros países de habla hispana, sino que han sido traducidas a varios idiomas y llevadas al cine. Así mismo, la palabra parlache y una muestra representativa de su léxico ingresaron en la vigésima segunda edición del Diccionario de la Real Academia Española.”

Cabe decir que el parlache no debería considerarse sólo un fenómeno juvenil, pues los adolescentes de ahora lo heredaron de las personas que fueron jóvenes durante los ochentas, es decir, de padres, maestros, periodistas, vecinos, etc, fueron ellos los que iniciaron el proceso de adaptación, de “rebeldía”, por llamarlo de alguna forma, y de adopción del parlache, con lo que consiguieron legitimarlo como un fenómeno que le brinda identidad al colombiano. Así que la próxima vez no se preocupe por decir “parce” muchas veces en una frase, y no se sonroje al decir o escuchar que algo “funciona como un riel” o que hizo la medida al “ojímetro”, a la larga todas estas expresiones, aunque controversiales, son parte ineludible de lo que somos como cultura.

Próximamente en la díctadura “Víctimas y Victimismo”

4 Replies to “PARLACHE, DE COLOMBIA CON AMOR”

  1. Muy interesante, uno usa esas palabras a diario y ni siquiera se imagina que en conjunto tienen un nombre o que era un fenómeno o que había surgido de algún lado, así que ésta es una perspectiva bastante interesante y que agradable es saberlo.

  2. Cristhiam Camilo Monsalve dice: Responder

    Esta muy interesante

    1. jejeje, si es un tema bien interesante, gracias por el comentario.

  3. es cierto nosotros los jovenes a diario las usamos

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